jueves, 5 de febrero de 2009

NO TE ALEJES TANTO QUE ME SIENTO SOLO, PERO NO TE ACERQUES TANTO QUE ME AHOGAS

Una de las actividades que más me agrada y lo realizo diariamente, es el viaje matinal en autobús. Muchas veces me he sentado en el asiento del fondo, y mientras el bus “corría” por su ruta, mis ojos le hacían la competencia a su velocidad, y se internaban en las letras de algún libro que llevaba conmigo. En otras ocasiones miraba lo más lejos que se puede vislumbrar desde la ventana, dejando mi cuerpo y mi mente “estar”…solamente “estar”, como un río que corre y sólo “está”, una montaña imponente que sólo “está”, una nube viajera en el cielo que sólo “está”, un árbol con sus hojas de otoño que sólo “está”… Pero desde hace un tiempo me da mucha alegría interna el poder observar a las personas que van en el autobús. Personas que al mirar su rostro elocuente, puedes percibir sentimientos de alegría, preocupación, cansancio, sueño, desesperanza…
Me he puesto a pensar si a estas personas alguien les mira a los ojos y se interesa en preguntarles: ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes hoy? Y no por mero formalismo de saludo: ¿Cómo estás? y la respuesta predecible siempre es “Bien”, aunque esté enfermo, mal humorado, deprimido, desolado, etc., la respuesta siempre es “Bien”. Porque el que pregunta, pocas veces está realmente interesado en saber como está la otra persona.
Cada vez son menos las relaciones que tenemos con las personas. Cada vez son menos las conversaciones en las que nos comunicamos. Cada vez son menos las relaciones duraderas. Cada vez son menos las discusiones en las que se puedan traslucir los sentimientos sin mezquindades y egocentrismos.
Actualmente una de las preguntas de farándula es: ¿A qué le tienes miedo? Y son muchos los personajes que responden “a la soledad”. Es cierto, muchos le tienen fobia a la soledad. Pero si miramos hacía atrás, hasta el momento en que hemos nacido, nos daremos cuenta que hemos llegado solos y nos iremos solos. Una de las explicaciones, que me gustó, sobre el amor de pareja, decía que son dos soledades que se acompañan y complementan en la medida de sus posibilidades. Para el cristiano el momento de mayor trascendencia es el tiempo de la oración, que sin dudarlo, es el encuentro de dos soledades.
Pero además de la fobia a la soledad, puedo aseverar que existe fobia a las relaciones con las personas. Porque no queremos estar solos, pero tampoco queremos que se intrometan en “nuestro espacio” hermético. Y claramente les estamos diciendo a los demás: “No te alejes tanto que me siento solo, pero no te acerques tanto que me ahogas”.
Ocurre que cuando intimamos en una relación corremos el riesgo de salir heridos, denotar actitudes que no conocíamos de nosotros, reflejar nuestro verdadero “yo”, ya que una relación no puede ser construida en base a circunstancias y conversaciones superfluas. Las relaciones y las personas crecen y maduran implicándose con las personas y lo bonito es que implicarse, conlleva complicarse.
Las familias se están desintegrando, los divorcios se multiplican, las relaciones se hacen banales, los suicidios proliferan…
Es inminente que las relaciones entre las personas tienen que adquirir importancia en nuestras vidas. La tarea de relacionarse con las personas no es sencilla. Constituye un gran desafío a nuestra madurez, pero también es nuestra mayor esperanza.
¡Vamos! No esperemos para comunicar nuestros sentimientos. La vida es más sencilla de lo que pensamos. Demos a los demás todo nuestro ser, que nos conozcan, para que también podamos conocerlos. Porque nos necesitamos los unos a los otros. Conocerlos internamente y así amarlos más.

5 comentarios:

Cecy dijo...

Es lindo tu texto, porque dejas ver tu ilusión.
Eso es bueno, no la pierdas nunca.
El ser humano en cierta medida siempre esta insatisfecho, por eso todo se complica, es algo natural que no se le encuentra mucha explicación, lo importante cuando lo detectamos, es no quedarnos con eso, lo importante es no perder de vista aquellas cosas que todos los dias nos alimentan para seguir adelante.

Te dejo un beso.

Anónimo dijo...

Si a cada persona se le ocurre leer esto es quizas su verdad a partir de que ;si se miran ambos con su realidad es algo experimental, supercial para la mayoría. La verdad duele decirlo debemos admitirlo y en especial con escritores como Emerson que se encargan de aquello.

-- dijo...

has escrito algo muy bonito, las relaciones humanas son algo que todos deberíamos sentir y prácticar más amenudo

un beso

Lilyth dijo...

el temor a la soledad como bien dices esta acompañado por el terror a la introspección, cada vez nos acercamos mas al abismo de la falta de comunicación, de la realidad virtual antes que la "real" de los amores de supermercado hecho a la medida, una lástima pero si no ponemos freno esas imágenes de películas apocalípticas seran nuestro futuro.

Anónimo dijo...

Tienes toda la razón Emerson. Es fundamental que aprendamos a entregarnos por entero, a ser nosotros.

Un abrazo.